Cómo cotizar un proyecto freelance en dólares desde Latinoamérica

Cotizar bien es la diferencia entre un proyecto que te deja ganancia y uno que te deja trabajando gratis. Si sos freelance en Latinoamérica y facturás a clientes del exterior, el problema se complica: cobrás en dólares, pagás tus gastos en moneda local y perdés una parte en comisiones de plataforma que muchas veces descubrís recién cuando llega el pago. Esta guía te muestra cómo armar una cotización en USD que cubra todo eso, sin adivinar.

Por qué conviene cotizar en dólares

Cuando trabajás para clientes de Estados Unidos o Europa, cotizar en la moneda del cliente (USD o EUR) te da tres ventajas concretas:

  • Te protege de la devaluación. Si cotizás en tu moneda local y esta se deprecia durante el proyecto, cobrás menos en términos reales. El dólar como base traslada ese riesgo fuera de tu bolsillo.
  • Es lo que el cliente espera. Un cliente del exterior compara precios en su propia moneda. Cotizar en USD te hace ver más profesional y evita conversiones raras en su cabeza.
  • Hace comparables tus proyectos. Si todo está en la misma moneda base, podés ver de un vistazo qué cliente te paga mejor por hora.

La conversión a tu moneda local es un dato informativo para tu control interno, no algo que deba aparecer en la cotización que le mandás al cliente.

Paso 1: calculá tu tarifa base por hora

Antes de poner un número en la cotización, necesitás saber cuánto vale tu hora. La fórmula simple es:

Tarifa por hora = (ingreso mensual objetivo en USD × (1 + margen)) / horas facturables reales por mes

Dos detalles que casi todos pasan por alto:

  1. Las horas facturables reales no son 160. Un mes tiene unas 160 horas laborales, pero entre reuniones, propuestas, administración y tiempo muerto, lo que realmente le facturás a un cliente suele ser entre 80 y 120 horas. Si dividís tu objetivo entre 160, te quedás corto.
  2. Los gastos fijos van adentro. Internet, software, plataforma de cobro, un porcentaje para equipo: prorrateá todo eso en tu tarifa. Si no, salen de tu ganancia.

Ejemplo: querés ganar 2.000 USD limpios al mes, trabajás 100 horas facturables y querés un margen del 20 por ciento. Tu tarifa base ronda los 24 USD por hora, antes de comisiones. Ese es tu piso, no tu precio final.

Paso 2: estimá el alcance del proyecto

Con la tarifa base clara, definí cuánto trabajo implica el proyecto. Tenés dos modos:

  • Por horas: estimás cuántas horas te va a llevar y multiplicás por tu tarifa. Útil cuando el alcance es incierto o el trabajo es continuo.
  • Por entregables (precio cerrado): ponés un precio fijo por resultado (una landing, un logo, un artículo). Le da previsibilidad al cliente y premia tu eficiencia.

Sea cual sea el modo, escribí el alcance en detalle: qué incluye, qué no, cuántas rondas de revisión. La mayoría de las cotizaciones que terminan en conflicto fallan acá, no en el precio.

Paso 3: sumá margen y un colchón para imprevistos

Todo proyecto tiene sorpresas: un cliente que cambia de idea, una revisión extra, un feriado. Agregá entre un 10 y un 20 por ciento sobre tu estimación de horas como colchón. No es inflar el precio: es reconocer que las estimaciones optimistas son la causa número uno de proyectos que dan pérdida.

Paso 4: descontá las comisiones de plataforma

Este es el paso que separa a quien cotiza desde Latinoamérica del resto. El monto que el cliente paga no es el que te llega. PayPal, Payoneer, Wise, Deel y las transferencias internacionales cobran comisiones que varían según el país, el método y el monto, y a veces suman un cargo fijo por transacción.

La regla práctica: si sabés que tu plataforma te descuenta un porcentaje al recibir, sumá ese porcentaje a la cotización para que el neto que te quede sea el que calculaste. Un proyecto de 1.000 USD con una comisión del 5 por ciento te deja unos 950 antes de la conversión a tu moneda. Si tu número objetivo era 1.000 neto, tenés que cotizar más alto.

Importante: los porcentajes de comisión cambian seguido y dependen de tu cuenta y tu país. No los tomes de una tabla genérica de internet. Verificá los tuyos reales mirando un par de cobros pasados.

Paso 5: presentá la cotización con validez y estados

Una cotización profesional incluye:

  • Fecha y una fecha de validez (por ejemplo, 15 días). Esto te protege si los costos cambian y crea un incentivo suave para que el cliente decida.
  • El desglose: alcance, cantidad, tarifa aplicada, subtotal, descuento si lo hay y total en USD.
  • Las condiciones de pago: anticipo, hitos, plazo. Cobrar un 50 por ciento por adelantado es estándar y saludable.

Después, hacé seguimiento. Marcá cada cotización como enviada, aceptada, rechazada o vencida. Sin ese control perdés la cuenta de qué está en la calle y cuánto tenés comprometido.

Errores comunes al cotizar en USD

  • Cotizar a ojo. Sin una tarifa base calculada, cada número es una adivinanza.
  • Olvidar las comisiones. Es el error más caro y el más silencioso.
  • No poner fecha de validez. Un precio de hace tres meses puede haber quedado corto.
  • Competir por precio con lo gratuito. Si bajás tu tarifa para ganar un proyecto barato, entrenás a tus clientes a pagarte poco.
  • Mezclar monedas. Mantené el USD como base y dejá la conversión local solo para tu control.

Convertí esto en un sistema

Hacer estos cálculos a mano en cada proyecto se vuelve tedioso y propenso a errores. Para eso armamos la planilla de cotización y cobros en USD: calculás tu tarifa una vez, cargás cada cotización y la planilla te muestra el subtotal, el total, la fecha de vencimiento y, cuando cobrás, el neto real después de comisiones y una reserva sugerida para impuestos. Todo en un solo archivo, en español e inglés, sin macros, que funciona en Excel y Google Sheets.

Aviso

Esta guía es información operativa general y no es asesoramiento legal ni contable, tampoco fiscal. Las comisiones de plataforma, los impuestos y las reglas de facturación cambian según tu país y tu situación; consultá con un profesional antes de tomar decisiones fiscales o contables.

Nuestros productos y artículos son herramientas operativas y contenido informativo. No son asesoramiento legal, contable ni fiscal. Cada país y cada plataforma de cobro tiene reglas propias: consultá con un profesional antes de tomar decisiones fiscales.

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